El grado general de cualificación de los docentes de español para desarrollar su labor es muy notable, la mayoría no solamente da muestras de poseer una formación adecuada y específica para ejercer esta profesión, sino que también demuestra un elevado interés por continuar formándose así como por mejorar su labor. Sin embargo, un elevado porcentaje de profesorado considera su situación como muy problemática o problemática. Basándonos en las opiniones manifestadas por los propios encuestados, se observa que tanto en España como en otros lugares los docentes coinciden en destacar tres “puntos negros”: la necesidad de un salario digno, la inestabilidad en el empleo y la falta de regulación en el sector.
1) La necesidad de un salario digno
A pesar de que la encuesta no recoge datos concretos sobre el salario de los profesores que trabajan en lugares diferentes a España, se observa que una elevada proporción de los profesores que declaran vivir en un país extranjero recurre al pluriempleo, porcentaje que se eleva en países de Europa diferentes a España y que de ellos la mayor parte lo hace por cuestiones de precariedad laboral: sueldo insuficiente / trabajo inestable. En cuanto a España, el hecho de que un 69 % de los encuestados perciba menos de 1000 euros mensuales por su trabajo justifica plenamente que el salario sea un tema muy preocupante en este sector. En general, resulta patente el desfase entre el grado de formación de los docentes y su situación laboral y salarial.
2) La inestabilidad en el empleo
Una cuarta parte de los docentes trabaja sin contrato, porcentaje que aumenta (aunque sin significatividad desde el punto de vista estadístico) entre los profesores en España donde, además, la proporción de contratos temporales -a pesar de la Reforma Laboral del 2006 que fomenta el paso de contratos temporales a indefinidos- es todavía muy alta. Este elevado índice de “trabajo informal” unido, en el caso de España, al alto porcentaje de temporabilidad da origen a una situación muy generalizada de inestabilidad laboral.
3) La falta de regulación en el sector
Los docentes que han contestado a esta encuesta reflejan mayoritariamente una formación altamente adecuada para desempeñar su actividad[1] así como un gran interés por continuar formándose. Esta circunstancia justifica el elevado grado de preocupación por obtener derechos tales como el reconocimiento de la profesión o una normativa laboral específica, derechos que permitan colocar a esta actividad no ya sólo a un nivel profesional, sino también acorde con el nivel existente de profesionalización.
Existe otra importante cuestión a destacar: la juventud de los profesores de español. Como señalan Carrera Troyano y Gómez Asencio (2007) y como se desprende de los resultados de la encuesta, el profesorado de E/LE es mayoritariamente joven lo que, según estos autores, es un indicador de la limitada valoración profesional. El grado de inestabilidad laboral y el rango de salarios que pone de manifiesto el estudio de esta muestra también sugieren la idea de que ser profesor de español no resulta fácilmente compatible con la existencia de las responsabilidades económicas propias de rangos de edad mayores. En todo caso, son estas circunstancias las que obligan a recurrir al pluriempleo y probablemente en muchos casos a depender económicamente de terceras personas.
[1] Tomando como referencia el perfil de contratación que marca el Instituto Cervantes.